Sobre los perfiles en las prácticas de lectura y escritura

Sobre los perfiles en las prácticas de lectura y escritura

En las últimas Jornadas de Educación Infantil celebradas en Jaén tuve el gusto de ver, oir y disfrutar a Catalina Barragán Vicaria. Ella ha sido seño, directora del CEP de Almería, y ahora Jefa de Servicio de Ordenación en la Delegación de Almería y Profesora de la Universidad. Nos presentó algunos resultados de la Investigación que ella y un nutrido equipo de profesores de otras Universidades lideran desde el año 2000 sobre cómo aprenden los pequeños a leer y escribir y qué prácticas educativas arrojan qué resultados.

Lo que más me gustó fue sobre todo que se trata de una investigación a pie de aula, con maestros con prácticas muy diversas que se han brindado a ser grabados, seguidos, observados… con niños y niñas reales a quienes se les ha hecho un seguimiento desde el inicio de la escolarización en tres años hasta segundo ciclo de primaria. Así que los resultados que nos cuenta no se basan en conjeturas, o en frases como “así se ha hecho toda la vida”… sino que es posible oir hablar de este tema a personas como ella, con una fuerte base científica.

A propósito de ello, no me resisto a referiros una anécdota que he oido varias veces de boca de mi “seño” de matemáticas, Luisa Ruiz Higueras, catedrática de la Universidad de Jaén, que nos contaba siempre en tono jocoso que en su pueblo cuando ella era pequeña, a los niños con sarampión se les curaba con la luz directa de una bombilla roja o en su defecto, cubierta con papel celofán rojo. Así se había hecho toda a vida, ese era el argumento, a pesar de que la ciencia ya tenía mejores respuestas a la enfermedad, sólo que los remedios que se seguían utilizando como buenos se basaban en creencias y no en saberes. Así explica ella que en la escuela aún imperan con fuerza las prácticas basadas en la tradición y no en la ciencia…y los niños “se nos van curando” pero no por nuestras prácticas sino a pesar de ellas. Catalina Barragán habla de resultados de investigaciones, no de creencias, y por eso para mí sentarme delante de ella y escucharla es un lujo.

En segundo lugar, y como ocurre tan pocas veces en nuestro ámbito, fue para mí un placer constatar en su intervención que ella no “clasifica” a los docentes ni habla de “métodos de lectoescritura”, sino de determinadas prácticas docentes que configuran tres perfiles básicos de intervención. Que hay prácticas que conviven en todos ellos, que hay diferencias también sustanciales entre ellos. Pero desde luego es una forma magistral de invitarnos a acercar posturas, a investigar sobre nuestra práctica, a mirarnos en lo que pasa en nuestras clases, a trabajar en equipo, a dar pequeños pasos.

Por último, lo que más me gustó fueron las conclusiones: Qué da y qué quita cada perfil. He olvidado los porcentajes pero eran muy cercanos a la experiencia: hay dos o tres niños que aprenden a leer muy tarde, tanto en clases asociadas a unos perfiles como a otros; no hay grandes diferencias en tareas de codificación y decodificación. Donde realmente se observan diferencias es en el dominio de los pequeños sobre los textos, elaboración de los mismos, uso que hacen de ellos… y otra serie de indicadores que por desgracia no son los preferidos por “la tradición” de las aulas de primaria, como también nos estuvo asegurando con datos Catalina Barragán. Para pensar…

Aquí os dejo dos enlaces interesantes al respecto:
Las prácticas de la lectura y escritura en Educación Infantil
Las prácticas docentes para la enseñanza de la lengua escrita

Blanca Aguilar Liébana

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